2,02, 2006

25 años

Para conversar: El rincón

Esos maravillosos años

Entramos en febrero y para mi es un mes especial. Hace 25 que comparto vida con “mi santo”. Son muuuchos años, más de media vida y pensándolo con calma me doy cuenta que han pasado a toda velocidad y que hemos hecho las cosas típicas de las edades por las que pasamos juntos. Fuimos jovenes de la movida madrileña con “ Pepi Lucy Bom y otras chicas del montón” en los 80 y jóvenes locos haciendo salvajadas cerca de los 90. Pasamos a ser post universitarios en busca de un empleo, empleados en busca de seguridad, opositores y actualmente maduros estabilizados. Vamos, que ya hemos plantado un árbol, tenido un hijo y escrito una bitácora.

Como puede verse todo normal, pero lo importante de este asunto es que todo eso lo hemos hecho en compañía, somos de esas parejas que van juntas a todos los lados ( mi santo se ahoga a veces), pero siempre lo hemos hecho así y me doy cuenta que ya no hablo nunca en singular (si lo pienso con calma es raro de narices).

Las relaciones cambian porque nosotros cambiamos, pero hay algunas cosas que siempre permanecen, ese vuelco del corazón cuando oigo su coche llegar al garaje o ese tierno beso de reencuentro al entrar en casa. Siempre hemos sido educados y respetuosos el uno con el otro, en los buenos y en los malos tiempos, eso me gusta. En 25 años, la pasión dio paso al amor, el amor al cariño, el cariño al respeto y el respeto a un amor diferente, el amor de la siesta con los pies sobre la mesita ( es el no va más lo juro)

La vida sigue su curso, y si bien no recuerdo la última vez que fuimos al cine o a cenar juntos ( lo de los canguros es misión imposible), la llegada de la noche, con su tranquilidad, descansando en el sofá con un riquísimo helado viendo cualquier bodrio televisivo en compañía es lo más agradable del día. Que queréis que os diga, Brad Pitt es una alegría para la vista pero no tiene un hombro tan cómodo como mi santo (que conste que digo esto porque se que no me lee)

Por eso quiero terminar dedicándole unas palabrillas de Juanes:

“Porque nada valgo porque nada tengo si no tengo lo mejor
Tu amor y compañía en mi corazón”






















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