Mi chimenea

Merche y Veva me han dado la idea para este post con sus comentarios. Voy a contar la historia de mi chimenea.
Mi chimenea es la muestra de lo cierto que es el refrán “ El que lo sigue lo consigue”. Siempre quise tener una chimenea de esas que llenan el salón y donde el fuego arde todo el invierno, así que cuando decidimos hacer la casa, no sabíamos donde poner el baño, pero ya habíamos situado la chimenea. Desde el principio, el hueco del tiro de nuestra chimi quedó abierto…. y eso fue todo.
Pero para abrir ese hueco, primero tuvimos que elegir el modelo, marca, color, tamaño, recorrer 1000 tiendas, vamos, todo, todo, con un presupuesto y medidas garantizados por 5 años. Como no soy “la presley” la casa la fuimos haciendo durante mucho tiempo y a trocitos. Primero una mini habitación, cocina y baño (2 años viviendo así), luego el salón, lo demás en cemento (3 años más). Durante este tiempo teníamos un serio problema…. El hueco de la chimenea, tan bien puesto, planeado y pensado, tiraba tan bien, que chupaba toda la calefacción y la mitad de los muebles. Era como un enorme agujero negro que chupaba todo lo que pasaba cerca.
Menos mal que llegó alguien y nos dijo: “que tontería”… Cogió un periódico, y bien estiradito, lo colocó a unos 50 cm. del hueco y ¡ Chup ¡ lo chupó con tal fuerza que quedó tapando el hueco durante 2 años, proporcionando una gran mejora ambiental y ahorro de energía.
Pero llegó el momento de pensar en gastar “ese” pastón en la chimi, así que, presupuesto en mano, llegamos a la tienda 5 años después. La empleada nos vio entrar y se quedó mirándonos como si fuéramos 2 fantasmas, como no había mucho que hablar, encargamos el asunto y nos fuimos, dejando a la chica con la boca abierta y mirada incrédula, debía ser la venta más rápida de su vida.
La chimenea venía de Francia, con los módulos de mármol contados y encajados al milímetro, así que antes de nada pasaron a comprobar que habíamos cumplido bien con las medidas de famoso agujero….
Algo no funcionaba, no encajaba algún modulo, era más grande que lo que habíamos pedido, vamos que no medimos bien. Cinco años con el agujero y no servia.
Me armé de paciencia y saqué el presupuesto, amarilloso y ya añejo, lo puse frente al jefe aquel y le dije: - Esas medidas están bien, me pelee con todos los obreros de la zona y lo medí yo misma. Compruébelo.
JA, era el presupuesto el que estaba mal, “Él “ midió mal. ¿Y ahora que?
- Esto es una franquicia, me mandan los piezas justas y no puedo variar nada, no se puede hacer.
- Esto es un presupuesto, nosotros cumplimos, así que usted verá que hace.
El hombre salio desolado pero… Llamamos todos los días durante 3 semanas hasta que por fin lo arregló, nos montaron la chimenea el 31 de Diciembre. Aquella noche la encendimos y aun lo recuerdo, fue genial. A los pocos días vinieron a celebrarlo unos amigos y para disfrutar del evento en condiciones, decidimos “darle caña” compramos unos troncos prefabricados y ¡¡¡los metimos todos!!! Pensé que ardía la casa, pero después de aquello, la chimenea estuvo encendida todo el invierno, también mis animalitos durmieron la siesta frente a ella.
Pasaron los años y se han reducido las tardes de fuego, pero cuando la miro aun recuerdo la ilusión que tenia al medir el hueco y la cara del constructor cuando nos empeñamos en dejarlo hecho durante 5 años.






