La madre de mi amiga
Mi vida social se reduce al saludo mañanero en la parada del Bus, 3 o 4 risas en el curre y punto, así que el echo de salir a comer a casa de mi amiga es una novedad de tal calado familiar que aun nos estamos recuperando del shock.
Lo mejor de estas comilonas (aparte de la charla con amigos adultos), es la vuelta a la infancia, a aquellas comidas de 5 platos con tropecientos niños jugando juntos sin fastidiar a los mayores.
Como podéis imaginar la comilona la organiza la madre de mi amiga, una encantadora señora de esas que ya no quedan, de esas que disfrutan con la casa llena de gente y que son capaces de cocinar de 9:00 a 13:00 sin descanso, para poder llenar la mesa de olores imposibles, de esos olores que no encontramos desde hace muchos años, esos olores capaces de hacer que nuestros estómagos acostumbrados al plato de ensalada, engulla sin recato los 5 platos seguidos, llenos y hechos con tanto amor que nunca sientan mal, como mucho, te entra un sopor de siesta que ya tenias olvidado.
Soy de la generación en la que la mujer se incorporo al famoso mercado laboral, eso quiere decir, trabajar fuera y dentro de casa. En mi caso, el trabajo “dentro” es una tortura, planificar comida semanal y hacerla, supone un trauma existencial. Si a eso unimos la necesidad de cuidarse y mantenerse sanos, he conseguido hacerme una experta en ensaladas, pero un desastre como cocinera.
Cada día comemos más light, más sano, nuestras casa pueden oler a filete a la plancha pero no a comida. Por eso deseo darle las gracias a la madre de mi amiga por recordarme que existen esos olores y sabores a hogar que creía olvidados.







Pues le enseñaré tu post. Muacssssss
Comment by Veva — 10,04, 2006 @ 8:28 am
Y encima, en un marco incomparable de belleza sin igual. Qué envidia. Yo ese día comí un sandwich vegetal, y gracias. Pero ya de vacaciones nos recuperaremos como es debido. Muá.
Comment by Sonita — 11,04, 2006 @ 11:56 am
jejejeje, quita, quita, que 5 platos se ponen en la cadera y cara al verano no los quita nadie, y un vegetal casi ni se nota
Comment by duende — 11,04, 2006 @ 7:12 pm
lo del marco incomparable de belleza sin igual me lo prestas por si mi madre quiere alquilar o vender la casa?
Comment by Veva — 12,04, 2006 @ 1:24 pm
Todo tuyo, Veva. Pero que conste que a cambio este verano me presento un día sin avisar empanada en ristre (tranqui, que no lo haré cuando estén aquí mis hermanos con todos los churumbeles, que vamos a la playa que parecemos los Montoya, menudo patrullón…)
Comment by Sonita — 12,04, 2006 @ 6:57 pm
Otra con la empanada jejejeje. por cierto, ¿Que tal la sidra???
Comment by Administrator — 12,04, 2006 @ 10:33 pm
Pero será pelandrusca la duende? ¿Pues no se pone a restregarme los olores por las narices, valga la redundancia, la semana que me ponen a régimen de verduritas? No hay derechooooooooooo….
Comment by Merche — 12,04, 2006 @ 10:45 pm
jo, yo llevo tanto a régimen que ya no distingo sabores
Comment by Administrator — 13,04, 2006 @ 12:11 pm