13,10, 2006

Mi agenda de ministro

Para conversar: El rincón

Ya soy una mujer con todas las letras. Como mi agenda de ministro no incluye peluquero particular y yo no tengo tiempo para esas cosas tan mundanas, el tamaño visible de mis canas, ha hecho que todos mis conocidos me miren raro e incluso me recomienden un paseo por el pintacabezas. Pero es imposible, el día solo tiene 24 horas y no consigo estirarlas más.

Una de mis muchas obligaciones es cumplir de anfitriona en el cumple de una hadita, eso supone padres que vienen niños que van, madres que se quedan…. vamos, como para estar blanca, negra y rubia todo en uno, Así que no he tenido más remedio que hacerme mujer de mi casa con todas sus consecuencias, me arme de valor y me fui al Mercadona (soy adicta) y allí casi me da un pasmo, 200 marcas diferentes con miles de colores y demás asuntos, encima sin saber como funciona el asunto…

Una encantadora señorita me explica los misterios de la técnica y armándome de valor, compro el color que me parece más cercano a mis deseos y me marcho para casa con esa sensación de que se puede montar una que ni podemos imaginar.

Pasan los días y por fin me atrevo a empezar, tapo todo para no manchar, (soy una chapuzas), me leo las instrucciones, pongo los guantes, y hala!! a teñir…
… Espero los 30 minutos de rigor con amplio cachondeo del personal que me rodea y me desanima con las miradas escondidas y los cuchicheos a mi paso (porque encima me paseo con la cabeza en estado pegote de chapapote) y comienzo el lavado inicial… el lavado secundario… el último lavado… me miro al espejo y lo conseguí!!! no tengo “casi ” canas, si bien el color me lleva a mis años mozos de morenaza Julio Romero de Torres, algo así como Cleopatra pero con un extraño toque entre rubio y castaño, lo cierto es que a mi santo le recordó mi juventud…. siempre que me mire de lejos.

Tengo que reconocer que si mantengo la distancia casi podría pasar por un look razonable, pero en las distancias cortas el asunto deja mucho que desear, pero algo es algo.

Así que ya estoy realizada, he plantado un árbol (muchos), he tenido un hijo (menos) y me he teñido el pelo en casa (lo del libro no, pero como tengo este blog, lo doy por realizado)… Que más podemos pedir a la vida!!! (quizás tiempo para ir a la peluquería). Lo cierto es que he consegido hacer este tratado de tinte casero, enlaces y animos para todas las que tengamos agendas de ministras pero sin sueldo de idem.






















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